P. Daniel Nourissat, capellán, 1996-2004

Si no hubiera recibido la llamada en 1995 para hacerme cargo de la sucesión del Padre Henri TOSTEE como capellán del MIAMSI, no habría tenido el honor de ejercer hoy, mi ministerio  como Fidei Domum en la diócesis de Rabat (Marruecos). Quisiera dar las gracias a Dios sobre todo por cuatro de las numerosas gracias recibidas por este ministerio que he ejercido durante 8 años a tiempo parcial (mi Obispo de Dijon me había concedido 1/6 parte del tiempo para ello).

 

Para empezar, la apertura, la experiencia de la “catolicidad”.

Al principio de mi ministerio de presbítero, necesitaba  arraigar este ministerio diocesano con el encuentro de otras maneras de vivir el evangelio, y de construir la Iglesia, sintiendo mi Iglesia de Francia un poco encerrada en ella misma. Dos meses después del principio de mi misión, estaba en Santiago de Chile con todos los miembros del MIAMSI de América Latina (el SAL). ¡Qué despiste espiritual y eclesial vivir un poco por dentro los frutos de la teología de la liberación para la conversión de los Medios Independientes Latino-americanos!. Tres años más tarde, tendría la gracia de celebrar en la pequeña parroquia de Dom Helder CÁMARA, en Recife, y de rezar con esperanza ante su tumba.  ¡Qué conmoción descubrir el trabajo ciudadano de AIM India entre los empleados de la mina Kunankurichy, o de pensar en cumplir el compromiso para un alojamiento decente para sus empleados creoles de los miembros de “Fe y Vida” de la Isla Mauricio, sin contar el trabajo perseverante de la comunidad Huenusu para erradicar las fuentes de la corrupción en el Benín… He sido renovado en mi manera de hacer teología por el Padre MORI, de Rinascita Cristiana de Italia en la asamblea europea del MIAMSI sobre la construcción de Europa en Estrasburgo en 1991, pero también por el entusiasmo de la teóloga brasileña Davina MOSCOSO, de Brasil.  Me ha gustado la oración muy arraigada en la vida y en la Biblia del relevo del Océano Índico, varias veces en La Reunión, como en Madagascar cuyos cantos tan melodiosos como llenos de suavidad, han tenido para mí un sabor de algo nunca oído, es decir de paraíso y también he sido marcado por la voluntad perseverante de mis amigos del continente africano para trabajar el nacimiento de un apostolado de las personas con responsabilidad en este continente de porvenir que acaba de concretizarse con el nacimiento del relevo africano del MIAMSI en noviembre de 2012.

 

Más tarde, la colaboración entre laicos y sacerdotes, la profundidad de los lazos, sin duda también por la culpa de la pobreza de los medios humanos y materiales y el increíble empeño de los responsables del MIAMSI, he tenido la gracia de hacer equipo con tres presidentes: Brigitte DEVAUX, Geneviève TYACK y Daniel GUERY, dentro de increíbles dificultades (el “maligno” parecía contento de destrozar los proyectos que habían imaginado o que nos eran confiados). Pero, he contemplado en estos apóstoles, ellos y otros, los frutos del concilio Vaticano II, la toma en serio de la responsabilidad de los laicos en la iglesia y la sociedad. ¡Sí, Pablo VI ha tenido una intuición genial cuando decidió dar a Marie Louise MONNET, nuestra fundadora, el decreto conciliar sobre el apostolado de los laicos! Esta colaboración, la he vivido mucho también en los numerosos viajes que hice en cuatro continentes, y he notado como los laicos con responsabilidad sufrían por no recibir el apoyo concreto del clero o del episcopado local, tan preocupados y llamados por la vida interna de la iglesia, que no podían tomar conciencia de la urgencia de trabajar el cambio de la mentalidad en el mundo de las personas con responsabilidad. He tenido y he podido, a propósito de ello, profundizar las convicciones hondas, pero también trabajar sosteniéndolas teológicamente, tanto en la teología de los laicos como en la doctrina social de la iglesia, toda una formación esencial continua para seguir estando en la carrera del ministerio “hacia adelante” como dice San Pablo.

 

En tercer lugar, la increíble audacia del 1er Congreso Mundial del MIAMSI en Fiuggi.

Es un pequeño equipo internacional, debilitado por la enfermedad y la muerte de la que había tenido la audacia de imaginar este congreso, Brigitte DEVAUX, nuestra Presidenta de 1996 a 1998, quien propuso una sesión abierta a TODOS los miembros del movimiento (y no, como antes, a los únicos responsables elegidos) 1.300 personas intercambiaron, discutieron, buscaron, escucharon, testimoniaron, votaron, rezaron, celebraron, cantaron, y sobre todo tomaron conciencia concretamente de la UNIVERSALIDAD y de la diversidad de los “Medios Independientes”. La pobreza de nuestros medios humanos y materiales nos ha obligado –y no fue por nada en la movilización y en el gran éxito de este encuentro- a manejar a fondo un elemento esencial de la doctrina social de la iglesia, la subsidiaria.

 

–      Atreverse a convocar a personas de los medios independientes sobre los objetivos del milenario (confrontarse a la realidad de la pobreza, del mal desarrollo, de la distancia creciente entre el norte y el sur, y de poder pensar,  no a partir de uno mismo, sino a partir de lo que viven los demás, los más desprovistos…)

–      Empezar un congreso de católicos por el testimonio apasionante de M. YUNUS, un musulmán de Bengladesh y descubrir dos o tres años más tarde, gracias a los viajes misioneros, las numerosas instituciones de micro-crédito  creadas por miembros del MIAMSI.

–      Hacer tomar conciencia a las “gentes del norte” potencialidades y pertinencias de las “gentes del sur” y a las “gentes del sur” de la capacidad de apertura y de conversión de las “gentes del norte”.

–      Organizar un encuentro cuyos actores no fueron expertos exteriores, sino el peritaje de los miembros del MIAMSI ellos mismos fueron los que intercambiaron con pasión durante tres días bajo la responsabilidad y según la programación, de miembros del movimiento de los cuatro continentes.

–      Decidir algunos objetivos muy concretos y precisos, poner en marcha un procedimiento muy democrático, y descubrir algunos años más tarde, como los movimientos han ejecutado de verdad el “ACTUAR” del proceso de revisión de vida.

–      Y sobre todo, he hecho la experiencia de que el MIAMSI es una verdadera familia “arcoíris” compuesta de todas las culturas y sensibilidades de los pueblos de los cuales somos originarios…

¡Es hacer la experiencia del espíritu de Pentecostés quien sopla donde quiere, pero sobre todo aviva el fuego apostólico en la fe, el corazón y las manos de los miembros del MIAMSI!

 

Por fin, el invento genial de los “ FOROS CIUDADANOS” en África.

Fruto de la imaginación de Dominique Lemau de Talancé y de Jean de Dieu Dembélé dentro del grupo de los “8” (que reagrupaba unos responsables de los movimientos internacionales de Acción Católica). Al final de los años 90, este foro ciudadano, nació en Bamako en 2003-04, contestando a la llamada del primer Sínodo Africano quien invitaba a los cristianos a comprometerse en política. Fui embarcado de repente en esta aventura cuyo pedestal era que el MIAMSI y la JICI propongan “gratis” a unas personas metidas en sus iglesias de África del oeste, y/o dentro de movimientos eclesiales que tienen la preocupación de unir la fe y la vida, en una dimensión internacional (por lo menos 5 ó 6 países representados), que tomen en serio la dimensión ciudadana de su vida en sociedad y en iglesia, nutrirse de la doctrina social de la iglesia y  distinguir pistas de acción concretas donde poder comprometerse. Así hemos abordado la vida política a Bamako en 2004, la iniciativa económica a Cotonou  en 2007 y las bases del 2º Sínodo Africano (justicia, paz, reconciliación y diálogo interreligioso) a Conakry en 2011 y esta última vez, con la participación de asociaciones musulmanas. El relevo africano del MIAMSI es debido a los foros ciudadanos, pues nos han permitido encontrarnos con movimientos de iglesia que se encontraban al mismo nivel que el MIAMSI (como HUENAUSU en Benín) o  suscitar el deseo en personas con responsabilidad, de crear en sus países un movimiento que prosigue la dinámica engendrada por los foros. He podido encontrar y contemplar a muchos laicos africanos que se mueven, y que toman en serio el desarrollo de “todo el hombre y de todos los hombres” que trabajan, que cambian las mentalidades… es decir África Esperanza.

 

Si, doy las gracias a Dios por este ministerio de capellán internacional que continúa hoy como “encargado de misión para África”: he tenido el sentimiento de “vendimiar” (soy un incorregible borgoñón…) Esta misión la he recibido con la primera reunión del relevo africano del MIAMSI en Rabat en julio de este año. Que este buen vino estimule a los hermanos y hermanas de las demás regiones del MIAMSI, a inventar caminos nuevos para que las personas con responsabilidad, descubran que pueden vivir evangélicamente estas responsabilidades por el bien de la humanidad entera.

Noticias
Fotos