Mensaje Final de la XIII AG

 

Nosotros, miembros del MIAMSI, venidos desde 22 países y cuatro continentes, nos hemos reunido en Fortaleza, (Brasil) para celebrar la 13a. AG del MIAMSI. Fue el momento de crear una cuarta coordinación continental, la de África, unida a las de Europa, Inter-islas y América Latina. Huenusu, de Benin, y el GRAC del Niger, son, desde ahora, miembros del MIAMSI, y el ACI de la RDC. el CRS de Malasia integran nuevamente nuestra comunidad de movimientos.

En la dinámica del aniversario del Concilio Vaticano II, que ha subrayado la vocación bautismal de los laicos en la misión de la Iglesia, nos hemos unido al Sínodo para la nueva evangelización compartiendo el tema “comprometidos en  este mundo, preocupados por su porvenir, esperar, osar, actuar, ¡qué desafío!”

Alentados por el mensaje del Santo padre Benedicto XVI, alimentados por las palabras del Evangelio y por el pan eucarístico, he aquí lo que el Espíritu ha suscitado en nosotros para dinamizar nuestro MIAMSI.

Lo que vemos:

 Riquezas y medio ambiente

–            Las riquezas naturales son explotadas sin discernimiento como si fueran recursos inagotables por los Estados, los gobiernos y las empresas, pero también por muchas personas, en detrimento de generaciones presentes y venideras.

–            La corrupción aparece como un fenómeno creciente en todo nivel y en todas las culturas.

Y, sin embargo, los foros sociales despiertan las conciencias de las personas, las formas de agricultura fundadas en elecciones precisas y convenientes se multiplican, los procesos contra la corrupción  se suceden.

Familia/educación:

Las realidades de las familias, (familias destruidas, violencia familiar, autoridad parental cuestionadas, nuevos modelos de unión) sacuden fuertemente la tradición cristiana.

Y, sin embargo, muchas familias viven en el amor y la fidelidad, se preocupan por la educación y la instrucción de los niños se desarrollen; muchos grupos y asociaciones trabajan en relación a la armonía familiar y la preocupación por mantener los lazos familiares y eclesiales, nos hancen inventar nuevas actitudes marcadas por el respeto que practicaba Jesús.

Derechos humanos y ciudadanía

Constamos con satisfacción que la cuestión de la puesta en práctica de los derechos humanos es un criterio de reflexión subyacente en todos nuestros debates.

Sin embargo, permanecen todavía, a menudo, pisoteados (prisioneros, trabajo infantil, derechos de las mujeres, minorías religiosas, migrantes, condiciones de trabajo en las minas de Perú así como en la República Democrática del Congo). Un debate difícil sobre su universalidad retrasa a menudo su puesta en práctica. Del tema de los derechos humanos es también, a menudo instrumentalizado, no sin hipocresía, en las relaciones internacionales.

A pesar de esto nos regocijamos de que sean fuente esencial de la doctrina social de la Iglesia al servicio de la promoción del bien común y constatamos la alegría de mucho por encontrar en esta doctrina social puntos de referencia eficaces.

Nuestras convicciones

Nutridos por los aportes de todos nuestros movimientos y la reflexión muy profunda de los tres conferencistas teólogos partimos convencidos de que el mejor servicio que podemos hacer al mundo y particularmente a los medios independientes, es alimentar la esperanza basada en el evangelio. Nos hace falta contribuir a reconstruir un mundo dinamizado por la esperanza.

  1. Es nuestra responsabilidad como laicos (somos todos pueblos de Dios), llamados al servicio de la evangelización para ordenar las realidades temporales según Dios.
  2. Frente a los enemigos de la esperanza, el hedonismo, la hiperactividad, el individualismo, la mercantilización y el fatalismos, recibimos el llamado a la vida de Jesús “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de lso tiempos”. (Mt 28,20). El. Reino ya está en germen, nos corresponde a nosotros descubrirlo para que el Reino se realice poco a poco hasta el fin de los tiempos. El bien común de los pueblos y del planeta, deben tener prioridad sobre el bien de los individuos de cada nación.
  3. “He venido para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). Ofrecer la esperanza pasa por alimenta a los hambrientos, dar de beber a los sedientos, abrir los ojos de los ciegos, liberar a los prisioneros. Muchos signos de los tiempos alimentan nuestra confianza. Los desafíos esenciales que nos han sido confiados conciernen a los derechos humanos, el medio ambiente y la ética.

 

Pistas de acción

–        afirmados en estas convicciones llamamos a mirar la difíciles realidades de manera serena, acogerlas con lucidez por la fe en Jesucristo y la fe de Jesucristo

–        utilizar las redes y los medios para difundir una información más veraz y educar a los más jóvenes

–        comprometernos en los intercambios interculturales e interreligiosos

–        atrevernos al compromiso político, vía posible para cambios en profundidad

–        ser conscientes de nuestros márgenes de libetad y dar testimonio de nuestras experiencias de coherencia entre la fe y la vida

–        apoyar los impulsos de esperanza que encontramos en los proyectos y en las iniciativas a nuestro alrededor

–        observar, difundir, compartir y poner en acto las “buenas prácticas”

–        tomar decisiones responsables por la preocupación: “¿qué tipo de hombre hacemos advenir?”

Decididos a mantener plenamente nuestro lugar en la Iglesia y en la sociedad queremos ser signos de |que ya está en marcha la promesa de Dios: “Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva” (Is 65,17)

                                                                                 Fortaleza, 3 de noviembre 2012

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