Mensaje Final

 

Mensaje Final de La XIV Asamblea General del MIAMSI En Burkina-Faso, del 28 de Octubre al 1° de Noviembre 2016.

El Dialogo, la paz y la reconciliacion : familia, religiones, ciudadania, culturas y pueblos en dialogo.

Felices los artesanos de la paz, ellos serán llamados hijos de Dios

 

Esta Asamblea General reunió a 21 países y, por la primera vez en la historia del MIAMSI, se realizó en África Sub-Sahariana, en Uagadugú Burkina-Faso. Este encuentro del África nos ha hecho tomar conciencia, en un contexto mundial de repliegue identitario, de temor y de conflictos de todo género, de la variedad de nuestras culturas y de nuestros compromisos. Somos hijos e hijas de un mismo Padre, lo que nos permite decir hoy que la paz es posible.

*1*- En todos los conflictos vividos en nuestros diferentes países, vemos la ignorancia mutua, entre nuestras religiones, nuestras sociedades, nuestras tradiciones y nuestras maneras diferentes de entender el mundo. Los conflictos surgen, para muchos, de este desconocimiento; la cual engendra el temor, el uso de la fuerza y la explotación y sobre todo la falta de respeto básico de la persona. Este temor y esta ignorancia conllevan también a la exclusión del otro, considerado como un peligro para uno. Todo esto impide el vivir juntos y el desarrollo del Bien Común. Las causas de estas situaciones son numerosas y variadas: políticas (desgobierno, corrupción e impunidad),económicas (financiación, dinero-rey, hombre-esclavo), religiosas (amalgama entre fe y espiritualidad, fundamentalismo), sociales y familiares (difícil dialogo intergeneracional, limitaciones tradicionales), culturales (mala utilización de las tecnologías de la información y comunicación, desigualdad hombre-mujer). Por otro lado vemos también el enorme trabajo de solidaridad humana, y todo el esfuerzo de apertura para aceptar al otro, para construir la paz y la reconciliación.

*2* – El mundo, la humanidad, no pueden ser destruidos, porque son la obra de Dios. Ésta es nuestra esperanza. La paz y la justicia están estrechamente relacionadas con El. El mundo se transforma y nos obliga a permanecer coherentes con nosotros mismos y nuestras convicciones profundas enraizadas en el Dios de Jesucristo. Todas estas causas pueden influenciarnos hacia el mal. Nadie puede escapar de estas situaciones  de desorden y de destrucción, tanto en la familia humana como en la creación que la alberga. Aceptemos y reconozcamos simplemente nuestros límites y nuestras incapacidades para construir el Bien Común. La palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) están ahí para ayudarnos a reencontrar nuestra identidad de seres creados a la imagen de Dios. La palabra de Dios le da sentido a la Doctrina Social de la Iglesia.

*3*- Por tanto estamos llamados a actuar por la instauración de la paz. Se deben respetar los pasos: conversión personal, paciencia, tenacidad, restablecimiento de la confianza, promover “El Árbol de la Palabra” o cualquier otro espacio propicio para poder encontrarse, cueste lo que cueste, con la audacia de ir a contracorriente, de avanzar y rechazar el miedo. Vivamos la amistad y la solidaridad mediante la búsqueda de las cosas comunes, simples y cotidianas. El testimonio sigue siendo mucho más fuerte que todos los discursos! Nada de esto será fructífero sin la oración – personal y colectiva. El ejemplo de Jesús y de los profetas nos lo muestra: solo el Espíritu Santo transforma los corazones y las situaciones de aquellos que lo acogen.

 

Uagadugú, 1º de Noviembre de 2016

 

 

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