M I A M S I

 

 

XII ASAMBLEA GENERAL                                               MALTA OCTUBRE 2008

 

MENSAJE FINAL

 

 

LA MIGRACION: UNA OPORTUNIDAD PARA CONSTRUIR PUENTES

 

 

Nosotros, delegados de los movimientos afiliados al MIAMSI, procedentes de 24 países de Europa, América Latina, del Océano Indico, del África y del Asia, nos hemos reunidos en Malta durante nuestra XII Asamblea General, para reflexionar sobre la compleja problemática  de los movimientos migratorios a nivel mundial. Estos, por diversas razones, movilizan a mas de 200 millones de personas y esta situación  nos atañe a todos. Los asistentes, hombres y mujeres representantes de múltiples responsabilidades en la sociedad y en la Iglesia, deseamos compartir la riqueza se nuestra reflexión e intercambios, a partir de experiencias vividas y nos dirigimos a los miembros del movimiento, a los cristianos y a las personas de buena voluntad. 

 

 

En el mensaje final que nos ha enviado SS Benedicto XVI nos alientga a ser “testigos de la esperanza”. El Cardenal Martino, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz y de la pastoral de los migrantes y personas desplazadas, nos invita a los cristianos laicos a “transformar las actitudes y las estructuras en coherencia con la luz del Evangelio”.

 

El fenómeno migratorio puede ser una oportunidad para la construcción de una sociedad más fraterna. Sin embargo, las condiciones en las que actualmente se realiza afectan gravemente a las personas, las familias y los pueblos, y constituyen una agresión intolerable a la dignidad humana y a los derechos humanos, amenazando la cohesión social.

 

La migración tiene a menudo sus raíces en la presión familiar y cultural, la  extrema pobreza en los países de origen, y en el desequilibrio entre las diversas regiones del mundo. 

 

Ella genera miedo, angustia, rechazo, desintegración familiar, dificultades escolares, condiciones inhumanas de salud, de vivienda, de trabajo….hasta la perdida de la vida. 

 

Hemos tomado conciencia de que la migración es un fenómeno constante en la historia humana.  Es permanente e ineluctable. Pero por el discernimiento de este complejo fenómeno de nuevo nomadismo, que genera una extraordinaria movilidad humana, hemos descubierto que es también una oportunidad para la construcción de una sociedad diversificada, pluricultural, multi religiosa y más tolerante.  

 

Enriquecidos por la reflexión del pensamiento teológico y social de la Iglesia, de los valores éticos y humanos;

con  la experiencia de un  Dios que habita en el Otro;

en la certeza de compartir la misma tierra; 

 

nos comprometemos a un cambio de mentalidad y de actitud para  ser mujeres y  hombres mas completas y completos, abiertos a la riqueza de la diversidad. 

 

La urgencia de la situación nos llama:

 

-         a superar nuestros temores;

-         a informanos y formarnos;

-         a sensibilizar a las personas de nuestro medio;

-         a comprometernos y tomar posición allí donde tenemos influencia y poder, ya sea a nivel político, económico, social y eclesial.

 

Como movimiento estamos llamados:

 

-         a participar en las instancias internacionales y nacionales y de defensa y promoción de los derechos humanos de los migrantes;

-         a afirmar con fuerza que toda persona, antes que nada, tiene el derecho a vivir en su país en condiciones dignas. Este es un derecho fundamental;

-         a promover políticas migratorias conjuntas entre los países de origen y los países de acogida;

-         a reafirmar con fuerza que la migración no puede ser criminalizada y que se debe garantizar a todos los migrantes, incluidos los clandestinos, el respeto de su dignidad y el ejercicio de sus derechos;

-         a generar proyectos e iniciativas comunes entre las personas y los grupos  diferentes buscando la complementariedad en un caminar conjunto;

-         a favorecer las relaciones de persona a persona con los migrantes, con humildad y  respeto de su idioma, sus  costumbres, su religión y sus convicciones

 

Sintiéndonos parte de la Iglesia,  pueblo peregrino de Dios, reconocemos:

 

- la igual dignidad de todos los seres humanos y el valor de sus derechos, 

- el destino común de la tierra y de sus bienes

- la necesidad de una solidaridad activa que lleve a la caridad  y al amor entre todos. 

 

 

 

Malta, Octubre 2008