MIGRACIONES:

APORTE POYÉTICO[*] EN UN COSMOS MIGRANTE

De Antonieta Potente (1)

 

 

Mi reflexión se desenvuelve en torno a una inquietud, que expreso con una antigua pregunta, que una y más veces acompañó también al pueblo bíblico: …Y éstos ¿de dónde vienen ahora? (Cf. Is 49,22b.).

 

Una pregunta que nace de una visión, toma de conciencia frente a ciertas metamorfosis históricas; irrupción de la diversidad que transforma las coordenadas geográficas y culturales de nuestra época contemporánea.

Y es por eso que quisiera introducir estas reflexiones, con un canto; en realidad algo parecido a un tímido deseo que sostiene misteriosamente la espera y la andanza de muchas mujeres y muchos hombres en la historia.  Historia interior; energía guardada dentro, sueños y reivindicaciones. Ritmo que surge y que a penas percibimos, sólo porque alguien mueve los labios, repitiendo letanías existenciales.

El título del canto es:

 

Picture of Jesus

de Ben Harper

 

It hangs above my altar
like they hung him from a cross
I keep one in my wallet
for the times I feel lost.
In a wooden frame with splinters
where my family kneels to pray
And if you listen close
you'll hear the words he used to say
I've got a picture of Jesus
in his arms so many prayers rest
We've got a picture of Jesus
and with him we shall be forever blessed.


Now it has been spoken
he would come again
but would we recognize
this king among men.
there was a man in our time
his words shine bright like the sun
he tried to lift the masses
and was crucified by gun
he was a picture of Jesus.
With him so many prayers rest.
He is a picture of Jesus
In his arms so many prayers rest
With him we shall be forever blessed.


Some days have no beginning
and some days have no end
Some roads are straight and narrow
and some roads only bend
So let us say a prayer
for every living thing
walking towards a light
from the cross of a king.
We long to be a picture of Jesus.
In his arms so many prayers rest
I long to be a picture of Jesus
With him we shall be forever blessed.

 

Este canto evoca historias simplemente apoyadas a lo poco que tienen; apoyadas a la fe, a los mitos, símbolos, sueños… Búsqueda de un derecho existencial, es decir: que la vida sea bendecida… e siga siendo vida…. Canto secreto del corazón, ritmo de andanzas en búsqueda... por rutas derechas o torcidas, anchas o estrechas…Este canto como rebeldía y resistencia a lo largo de los días. Sentimientos secretos, que probablemente no entendemos totalmente, así como no se entienden las palabras que acompañan la música, como soto fondo de la realidad.

 

Entonces queda la pregunta bíblica: ¿Éstos, quiénes son y de dónde vienen?  Probablemente vienen de un deseo ancestral de sobrevivencia, que siempre atravesó los seres humanos y su biodiversidad cósmica. Probablemente vienen de la toma de conciencia de sus propios derechos…Probablemente vienen, atraídos del eco de algunos mitos que ciertas culturas han lanzado en el espacio y en el tiempo. Probablemente vienen de la expulsión engendrada por las corrientes de huracanes y ciclones, o por la sequía que azota a la tierra o arrojados por bombas, balas y minas que  rebotan en aldeas y ciudades.

Hay algunos que se mueven por sed, otros por sueños, otros por atrevidos sentimientos de orgullo y dignidad.

 

Desde este contexto, comienza una larga letanía de nombres y una todavía más larga letanía de situaciones y condiciones socio-psicológicas, económicas y políticas. Cada migración tiene una edad, un género, una condición socio-cultural, un credo y sobre todo una iniciativa, es decir, un derecho.

 

Si tuviera que describir este tiempo desde un lenguaje bíblico-teológico, lo describiría con el texto de la carta a los Hebreos, el capítulo 11: letanía de nombres y situaciones y osados intentos de vida: …por fe Abraham, por fe Sara…por fe… Incesantes e ininterrumpidas búsquedas para poder todavía sobresalir vivas, vivos. Marchas por las rutas cósmicas, sin pedir permiso a nadie, más bien, sólo para espiar si en algún lugar puede brotar una historia más digna. A cada historia de fe –dirían los informes oficiales- corresponde una causa:

disparidades de ingresos entre las distintas regiones del planeta, políticas laborales y migratorias de los países de origen y destino, conflictos sociales y políticos que impulsan la migración, degradación del medio ambiente, que incluye la pérdida de tierras de cultivos, bosques y pastizales, mayor nivel de calificación académica, etc., etc... La letanía podría continuar.

 

Entonces ¿qué? ¿Cómo leer todo eso? ¿Cómo movernos en medio de este flujo hemorrágico de los pueblos? Y, sobre todo, ¿cómo caminar en medio de esta muchedumbre en búsqueda?

 

¿Organizar precarias acogidas? ¿Estudiar e inventar leyes justas? ¿Cerrar fronteras, alzar muros diplomáticos y legislativos; rezar a Dios que convierta el pensamiento de los emigrantes y de los que se sienten invadidos…? ¿Desviar el flujo migratorio de las guerras? En fin: ¿Qué tenemos que hacer?

 

Los ámbitos y los niveles de acción, ciertamente, son muchos y distintos. En mi reflexión he buscado con inquietud, algo que pudiera servir a nosotras(os), y que, sin embargo, dejara espacio a la iniciativa, la inteligencia y la creatividad de cada una (uno).

 

Con muchos sociólogos, filósofos, analistas, concuerdo con decir que este fenómeno es irreversible… y que este fenómeno tiene un potencial todavía opaco y confundido, que la humanidad debería tener en cuenta y rescatar. Un fantasma recorre el mundo y es el fantasma de la migración. Todas las potencias del mundo antiguo se han aliado en una despiadada operación para impedirla, pero el movimiento es irresistible. Junto con el éxodo del llamado Tercer Mundo, se registran corrientes de refugiados políticos y transferencias de trabajadores que realizan tareas intelectuales, a demás de los movimientos masivos del proletariado agrícola, fabril y del servicio. Los movimientos legales y documentados son insignificantes en comparación con las olas de migración clandestina…Los economistas tratan de explicar este fenómeno a través de sus ecuaciones y modelos, que aun cuando fueran completos, no explicarían ese deseo incontrolable de moverse libremente…La deserción y el éxodo son una potente forma de la lucha de clases que se da en el seno de la posmodernidad imperial y contra ella…

Este lúcido análisis de Michael Hardt y Antonio Negri (Imperio 2005: 235)**, me parece muy elocuente e inspirador, no sólo para entender, sino para re-crear nuestra historia.

 

Sin embargo, creo que para poder re-inventar y re-imaginar este mundo alquímico de la posmodernidad hay que hacer memoria del tiempo en toda su extensión, para evocar en fin, algo que nos ayude a tomar conciencia y a reformular esta problemática.

 

Preemito que, personalmente, mantengo una visión positiva de la historia contemporánea, y leo esta misma visión, entre líneas, en el título que nos convocó en este Congreso.

 

Arqueología de las migraciones: historia de sobrevivencia humano-cósmica

 

En este segundo paso quisiera hacer una especie de memoria histórica, porque, el presente, tiene madres y padres, tiene hermanas y hermanos; tiene raíces y troncos, porque es como el fruto de algo que ya estaba, que se hizo a lo largo del camino. Por eso quisiera empezar esta parte con una pregunta y responder con un cuento:

 

¿Adán y Eva eran negros?

En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores.

Ahora las mujeres y los hombres, arco iris de la tierra, tenemos más colores que el arco iris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen de África. Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido...

(Eduardo Galeano. Caminos de alta fiesta: 2008:)

 

Este cuento es la memoria de una vida che se va haciendo, que no es tan uniforme como pensamos, que es sumamente dinámica desde cuando nació, y que pertenece a todo el mundo y no sólo a pocos, y, además, que cuando nació no estaba revestida de prejuicios sino simplemente de colores: era original. No sabemos como se perdió esta originalidad, pero sí sabemos que hoy en día percibimos que tenemos que refundar esta historia.

 

Considero el fenómeno migratorio un fenómeno que hace parte del nomadismo de la humanidad y del cosmos. Ambos, se mueven entre viajes interiores y exteriores, entre búsquedas existenciales y desplazamientos biofísicos.

En este sentido hablaría de una verdadera arqueología de las migraciones, entendiendo con este término el proceso de desplazamiento de personas, refugiadas, desarraigadas, así como emigrantes económicos o laborales.

 

Sin embargo, este proceso no es simplemente fruto de nuestra historia posmoderna, este fenómeno parece convivir con la historia de la humanidad y del cosmos y tiene su propia arqueología.

Hay que volver a más de 200 millones de años atrás, cuando tuvieron inicio una serie de eventos geológicos que llevaron los continentes a la situación actual. Transformaciones y mutaciones cósmicas, metamorfosis de las geografías y de la biodiversidad seguidas por las de pueblos y culturas, cosmovisiones y credos religiosos.

 

Desplazamientos y más desplazamientos; no sólo de los humanos sino de los continentes que han parido los océanos; enfriamiento de la tierra y de los volcanes con sus respectivas expulsiones de gases. Metamorfosis de la vida y de los rasgos del planeta. Corrientes oceánicas... traslado permanente de masas de agua que circulan en los océanos... Pero también, movimiento estacional de las aves;  ritmo existencial de cada ser vivo atravesando corrientes eólicas diferentes para poder alcanzar geografías donde el alimento esté disponible y con ello, la vida. Conducta instintiva, reloj biológico, pero también factores extrínsecos, también para la tierra, el planeta, así como para nosotros los seres humanos. 

 

Evoluciones socio-genéticas, pero también evoluciones del pensamiento y de la psique; toma de conciencia para poder vislumbrar otras posibilidades de construcción de la historia. Búsquedas llevadas hasta los límites de la sobrevivencia humana... Búsquedas para hallar espacios de dignidad socioeconómicas. Apurados éxodos para escapar de las guerras o del hambre; inmolaciones de individuos en la secuela del mito de otras sociedades, para salvar el propio clan o la propia familia.

 

Sueños y más sueños o simplemente mitos y sin embargo, si es verdad lo que dice Carl Jung, que los mitos son los sueños de las culturas, entonces, también estos movimientos migratorios, son intentos de realizaciones humanas y energías creativas, que ponen en marcha los pueblos, para poder sobrevivir.

 

Ser humano nacido varias veces...antes de sapiens y después de sapiens, y quizá se prepara un nuevo nacimiento... una morfogénesis compleja y multidimensional que es la resultante de interferencias genéticas, ecológicas, cerebrales, sociales y culturales...  (Edagar Morin. El paradigma perdido: 2005: 64-65).Interferencias que presuponen la existencia de acontecimientos, eliminaciones, selecciones, integraciones, migraciones, fracasos, éxitos, desastres, innovaciones, desorganizaciones, reorganizaciones.

 

Este panorama no es extraño a este parto histórico de nuestra época contemporánea, parto que, como siempre se genera en las esferas más cotidianas de la vida, en las fibras de la psique más oculta y de los sueños más nocturnos. Probablemente, la dificultad actual en enfrentar esta problemática, se debe también a estos aspectos: seguimos buscando leyes económicas y sociales, pero sin alma. Nuestra preocupación verte alrededor de las problemáticas del mercado, de la riqueza de algunos países que se sienten amenazados por la historia de individuos desterrados o en diáspora. Así que nuestro derecho es insuficiente, nuestras acciones sociales también: esta movilidad es muy antigua y se alimenta en una extraña libertad de movimiento de personas y de todo el planeta.

 

Busco entonces una clave de lectura que nos podría ayudar, para poder añadir algo a esta memoria de la historia. Y buscando rescato dos aspectos: uno como clave hermenéutica más teórica y otro como evidencia histórica: el nomadismo y la diversidad. Estos dos aspectos, a mi parecer, se entrelazan entre ellos. El nomadismo evidencia la diversidad y la diversidad tiene características más nómadas que sedentarias.

 

Dos elementos alquímicos de nuestra historia posmoderna

 

Nomadismo, movilidad espacial, social e intelectual... (Gilles Deleuze); proceso interactivo de una historia que, queramos o no, procede hacia una dirección intercultural e interreligiosa. Una historia sostenida por secretos sueños de dignidad e identidad, más allá de ideologías, credos o específicas pertenencias.

 

 

Nomadismo…fenómeno social, político, económico y existencial; nueva alternativa e metamorfosis de la mentalidad de las clásicas ciudadanías humanas en medio de dolores de parto; esfuerzos históricos de sobrevivencia psico-social de millones de personas.

 

En este proceso entra no sólo la problemática de la movilidad, sino la de la inculturación, el aprendizaje, los procesos iterativos y los vínculos colectivos. Todo eso ciertamente envuelto en la ambigüedad propia de cada fenómeno histórico y social. Andanzas históricas en donde interactúan el compartir, el competir y/o el colaborar. Mapa de la historia contemporánea, delineado por los vectores aleatorios que atraviesan desarticuladas rutas: no sólo desde las periferias hacia los centros, sino entre los centros mismos, y entre las mismas periferia. Una verdadera y propia diáspora, es decir (según la etimología del término griego) una verdadera dispersión y diseminación que traspasa fronteras y que engendra nuevas posibilidades, recuperando energías para la re-imaginación de otro tipo de sociedad, política y también de mercado.

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Tensión entre movimiento y búsqueda de domicilio, sabiendo que ésta última corresponde no sólo a un derecho sociológico, sino existencial. Posibilidad de tener un espacio propio, un espacio en que el ser humano, de cualquier cultura y cosmovisión y credo, pueda construir casa, es decir ethos, espacio familiar, donde se cultivan iniciativas, donde se cuida de la creatividad existencial, de los afectos, de las capacidades que cada individuo y cada grupo tiene. Indudablemente – dicen algunos estudiosos- el hombre ha vagado por la Naturaleza buscando su horizonte y sus medios de subsistencia… (Cf .Meyer Jean Baptiste, Kaplan David, Charum Jorge) y hoy, decimos nosotros, sigue vagando.

Es un movimiento de búsqueda; es un evento de transitoriedad que no comprende sólo la huida de la muerte próxima, sino la obediencia a una identidad perdida, a una dignidad que ha de ser reconquistada, recuperada dentro de la complejidad del mundo. Es un verdadero y propio juego sutil de oportunidades, días tras días para que la vida siga siendo vida.

 

Entonces lo que parece dictado por la estructura de un sistema económico que además ha creado su propio universo simbólico y su propia mitología psmoderna, en realidad no es la única motivación de este inquieto movimiento migratorio. Debajo de todo eso, están otras fibras que lo caracterizan y que lo podrían cambiar, es en este sentido que personalmente pienso hay que escudriñar y aprender a volver a leer y escribir nuestra historia contemporánea. No sólo datos sociológicos, sino existenciales. Probablemente no se trata de frenar o re-direccional el flujo migratorio sino de re-visitar la nostalgia de búsqueda existencial de los seres humanos, re-visitar los derechos de las identidades y de las dignidades.

 

El problema no es entonces sólo qué hacer con esta muchedumbre en movimiento, sino ¿quienes son estos nuevos nómadas contemporáneos? ¿De dónde vienen y a dónde van…? Y es aquí que sobre sale el aspecto de la diversidad y entonces, de las identidades.

La búsqueda de sobrevivencia o de mejores condiciones y oportunidades de vida es el punto de inicio de una búsqueda mucho más intensa y profunda. Es el punto de partida de una problemática que hoy en día la posmodernidad evidencia en toda su complejidad: redescubrimiento de  las identidades y descolonización de aquel mundo que se ha construido alrededor de paradigmas de poder, de conquista, monoculturales y monoreligiosos. Explotación de la mano de obra barata, explotación de los recursos naturales como materias primas. Nuestro mundo ha sido construido sobre estos parámetros, sobre esta mentalidad cultural… Imposición de modelos. Por eso hoy en día la problemática de este nuevo nomadismo contemporáneo nos afecta más y nos parece todavía más difícil para sostener. Porque hoy como hoy es evidente que nadie puede decir de ser “hijo único”. Ni las civilizaciones, ni los pueblos, ni las culturas, ni las ciencias y tampoco las religiones.

 

Esta movilización incontrolada ha puesto en tela de juicio la formación de los mundos, las eticidades, las sabidurías… porque, como diría Octavio Paz, se relevó que la belleza es plural…que la belleza es otra…”.

 

En este sentido el proceso es irreversible; pueden cambiar las direcciones de este fenómeno, pueden cortar el flujo migratorio, cerrar las fronteras, exigir más seguridad legal en este desplazamiento humano, sin embargo, lo que no se puede es con la progresiva toma de conciencia de individuos y grupo que han alcanzado su madurez histórica y han vislumbrado sus verdaderas potencialidades.

 

Parece paradójico, sin embargo el fenómeno migratorio es como sea, un fenómeno de retorno a la casa… Fenómeno de reubicación de la humanidad; nuevo proceso de asentamiento o sedimentación para iniciar una nueva etapa histórica.

En este proceso entonces no hay que cuestionar el derecho al movimiento, quién lo tiene y quién lo puede realizar, sino ha de cuestionarse  el proceso de reconocimiento de las identidades. Una vez más se trata de la problemática que siempre existió en cada “conquista” o en cada proceso de “invasión”. ¿Quién es el otro? Y el otro no es simplemente mano de obra, ni posible prosélito de las religiones; ni mercancía sexual, ni desamparado miserable sin nada.

La antigua pregunta histórica que acompañó la conquista de los imperios: “¿Estos tienen alma?” es una pregunta lamentablemente actual, una pregunta que subyace a nuestro discurso social, económico, político. Lástima que por alma no entendemos más el absoluto derecho a ser reconocidos como personas, sino la creatividad de una vida movida desde dentro. Sí, el otro tiene alma, espíritu, tiene creatividad, iniciativa, conciencia de sí y del mondo…sabe moverse en la historia, sabe como tratar con su medioambiente, como aprovechar de las oportunidades si se les dan…El otro no es simplemente el necesitado, es alguien que viviendo llegó hasta hoy y que estructuró su vida como pudo, pero la estructuró. El otro terminará de ser extranjero si se reconocerá su diversidad como aspecto alternativo dentro de un mundo que tiene la tendencia a homologar.

Ciertamente, si dentro de nuestro esteriotipo mental existe sólo un concepto de desarrollo y progreso unidireccional entonces sí, el otro es “pobre”, desamparado…y además de faltar de medios de sustentamientos económicos falta de sabiduría, falta de creatividad e iniciativa: ”no sabe”.

 

Probablemente a través de leyes justas, de propuestas del derecho internacional alternativo; probablemente por la reactivación de un sistema económico más solidario y equitativo, podremos encontrar el espacio para que el otro se desplace y viva. Sin embargo, no creo que esto sea suficiente. La problemática es mucho más profunda y el futuro de una humanidad diferente no se juega sólo en lo económico y social, el marco de la legalidad es simplemente el punto de inicio de un sueño alternativo que pasa por el sentido diferente que tiene la diversidad y la identidad de otros, otras, en esta historia posmoderna.

 

 

Apuntes hacia el futuro

 

Sin embargo, se me pidió un aporte desde la teología y entonces, estas últimas ideas se ofrecen desde esta perspectiva ético-teológica. Son ideas que nacen de una asidua contemplación de la realidad, del tiempo, de los espacios en que me muevo y de la biodiversidad cósmica que habita estos espacios. Sin embargo, estoy conciente que son también fruto de una cierta cultura de proveniencia; acostumbrada a escudriñar los libros como historia y la historia como libros. Soy teóloga y estoy conciente de esta especie de deformación profesional. Y, en este preciso contexto, diría que, además,  soy teóloga emigrante, en un cierto sentido conozco la diáspora del cuerpo y también el éxodo de mis ideas y de mis pensamientos. Acostumbrada por opción, a un constate aprendizaje, familiarizada con la nostalgia que más que actitud que mira hacia el pasado es tensión constante hacia algo que todavía tiene que llegar, o puede llegar o debería llegar. Acostumbrada también a hacer una constante lectura sinóptica entre la gratuidad y transparencia de esta Palabra sin arké, sin principio, dejada libremente en el tiempo y los diversos Kairoi (plural de kairos) históricos que arden sin consumirse desde la zarza de la realidad.  Acostumbrada entonces, a escuchar palabras andantes y buscar los sujetos que las pronuncian. Por todo eso y algo más, es entonces normal para mí, considerar que este tiempo de migraciones y emigrantes; de nómadas y sedentarios, camina en el eco de la historia bíblica –ya citada antes- , no porque única historia o única palabra, sino porque historia llena de significado y entonces, historia significante. Manifestación de las dimensiones secretas del tiempo, así como la historia de otras religiones y de otras experiencias del misterio en el universo múltiple de los pueblos.

 

En esta historia y en sus metamorfosis está claro que el ritmo viene dictado no sólo por emperadores, reyes, caudillos, sacerdotes o profetas, sino por el éxodo del deseo humano, a veces sumamente cómplice con el deseo cósmico.

Una historia llena de invitaciones al éxodo, invitaciones a la peregrinación, acto humano de búsqueda de vida, antes de ser acto cultual. LEK LEKA: camina hacia, pero también: vete hacia ti mismo…, escuchado desde los abismos existenciales de la conciencia de Abraham (Cf. Gn 12, 1) y de tantas mujeres y hombres a lo largo de la historia, siguiendo aquellas corrientes que bosquejan un viaje más interior que exterior. 

 

Historias de búsquedas, alrededor de los pozos diseminado a lo largo del camino; historias de búsquedas para poder encontrar una ciudad donde habitar (Cf. Sl 107), éxodo para poder encontrar agua, o simplemente asilo… Éxodo para salir de la condición de esclavos y entonces LEK LEKA…retorno hacia sí mismo…, regreso existencial hacia la identidad y la dignidad.

 

No se trata aquí de soñar sobre el tiempo, o de ilusionarnos con visiones futuras. La problemática, como sabemos, no tiene algún tinte escatológico. Su trama es fundamentalmente presente y nuestras búsquedas se mueven dentro de las reales posibilidades del  presente.  Este sueño no tiene como meta una tierra prometida, sino una ciudad donde habitar… Y la problemática bíblica de aquel que se siente o se define extranjero es precisamente esta: no poder pertenecer a una tierra, no tener una herencia…

 

Es por eso que los extranjeros...clamarán a mí... (Cf. Ex 22, 21-23; 23, 9), dice Dios. Se trata de un grito... clamarán... Y para que la mayoría del pueblo entienda esta condición, se le pide que haga memoria de esta condición que el mismo conoció: ...tú sabes lo que significa ser extranjero...

 

Extranjero, en hebreo ZAR extraño a la estirpe, a la tribu, al pueblo, el que transitoriamente se encuentra en calidad de forastero (NOKRI) en el país, y el extranjero o forastero que se ha establecido en él (Cf. H. HAAG. A. VAN DEN BORN. S. DE AUSEJO. Diccionario de la Biblia Herder). Pero también GHERIM, extranjeros insertos en las estructuras sociales y políticas del país, aunque con limitaciones: porque no podrán ser propietarios de tierras.

La ley intenta cuidarlos pidiendo dejar a ellos el diezmo y los productos del año sabático  y abrir las ciudades asilo en caso el extranjero esté acusado (Cf. Nm 35,14-15).  Sin embargo, su condición queda precaria: durante el tiempo de la cosecha se limita a recoger los frutos que los campesinos han dejados en los bordes del campo, (Cf. Lv 19,9)...cuando ustedes cosechen, no sigan hasta la misma orilla del campo, ni recojan las espigas caídas...las dejarán al pobre y al forastero...Sin embargo quien vive esta situación grita a Dios, intenta salir de este destino de destierro que se torna exclusión, pobreza, abandono...falta de dignidad.

 Es como una condición de explotación, de abandono total...ser como extranjero...Escucha mi  grito...desde los confines de la tierra a ti grito... (Sl 61).   

 

Israel esto lo sabe, porque varias veces fue extranjero y su sueño es simplemente volver, regresar, tornar:...cuando el Señor hizo regresar los desterrados...-que fueron extranjeros en otra tierra-...nos parecía soñar... (Cf. Sl 136). El pueblo bíblico siempre se movió entre estas dos coordenadas: salida y regreso. Salir fue su historia de liberación, pero su regreso fue su fiesta.

 

Sin embargo, en la complejidad de los mundos actuales, ¿qué quiere decir regresar, tornar?

 

El retorno no significa simplemente volver a una tierra, hemos dicho que esta historia migratoria es irreversible. Regresar, entonces, es algo más, es el regreso a la casa como familiaridad con la vida. El retorno, como regresos interiores y exteriores como lo de los anfibios:…Hemos aprendido que somos como los anfibios: podemos vivir en tierra, pero no siempre y no sin efectuar viajes al agua y a nuestro hogar… …ninguno de los medios de regresar a casa depende de la situación económica, la posición social, la educación o la movilidad física…es un camino hacia el agua…el regreso a casa…son nuestros actos de innata ecología interior (Klarissa Pincola Estés.Mujeres que corren con los lobos: 2002: 480-481).

 

Hoy, volver a la casa no significa volver a nuestra propia patria, probablemente en esta movilidad humana y cósmica nadie está llamado a volver a su propia patria, sino más bien a emigrar.

Emigrar, hoy en día, es el camino pedagógico que nos gustaría aprender: emigrar hacia un pensamiento polifacético, interdisciplinar y trandisciplinar.

Saber que nuestra vida se organiza y reorganiza constantemente, así como hacen todos los seres vivos cuando evolucionan… Hoy en este verbo “volver” está el descubrimiento de las dimensiones más secretas, aquellas dimensiones que, aunque no parece, hacen historia, y que tienen facultades importantes para la sobrevivencia humana y para recrear una historia diferente.

 

No podemos confiar la solución de esta problemática, simplemente al arte político o jurídico y tampoco a la económica. El término de esta difícil ecuación existencial no es el desarrollo, porque el mito que empuja el ser humano desde dentro no es un cuantificable desarrollo. Me parece importante recordar algo muy bello que escribe el filósofo Edagar Morin: El desarrollo ignora lo que no es ni calculable ni mensurable, es decir, la vida, el sufrimiento, la alegría, el amor, y su única medida de satisfacción radica en el crecimiento (de la producción, de la productividad, de la renta monetaria). Concebido únicamente en términos cuantitativos, ignora las cualidades, las cualidades de la existencia, las cualidades de solidaridad, las cualidades del medio, la calidad de la vida, las riquezas humanas no calculables; ignora la donación, la magnanimidad, el honor, la conciencia. Su proceder barre los tesoros culturales y los conocimientos de las civilizaciones arcaicas y tradicionales; el concepto ciego y tosco de subdesarrollo desintegra el arte de vivir y la sabiduría de culturas milenarias. Su racionalidad cuantificadora resulta irracional, puesto que el PIB (producto interior bruto) contabiliza como positivas todas las actividades generadoras de flujos monetarios, incluidas las catástrofes… De ahí –concluye Morin- que  se trata de concebir un nuevo punto de partida… Tenemos necesidad no de continuar sino de un nuevo comienzo.

 (Gazeta de Antropología. N.19:2003)
Hoy el regreso es el camino de los seres humanos hacia ellos mismos…la casa es nuestra psique interior, nuestra sabiduría, es el espacio en donde todo puede recomenzar y tiene su nuevo arké, su principio… Es la libertad como capacidad de tomar iniciativa frente al mundo. El problema es como provocar en el mundo complejo, en el mundo de la diversidad, este regreso a casa. Como superar cada visión calculadora y mezquina de quien peinsa que los otros no tienen conciencia de sí e como hacer que nadie pierda su casa interior.

Hoy todos(as) estamos llamados(as) a emigrar: esto es el desafío, no se trata de estar a mirar porque nos sentimos impotentes hacia las leyes, sino de entrar en este camino de nomadismo humano e histórico. Movilidad  de la vida interior (ética y psíquica); movilidad del pensamiento; movilidad de las estructuras sociales y políticas…

 

Queda todavía una pregunta: ¿Y las religiones?

 

 

¿Dónde están las diferentes confesiones cristianas? Sinceramente no lo sabemos; sinceramente tenemos que decir que no las vemos o sentimos tan presentes. Puede ser que estén demasiado preocupadas por el futuro que está por venir…o por los últimos datos estadísticos que indican largas listas de ausentes, bancas vacías en las iglesias; templos y monasterios que se han vueltos museos, privilegios constitucionales que corren peligro, categorías sociales demasiados desobedientes…Algunas están preocupadas por el tiempo mítico de los pueblos indígenas que vuelve de a poco, libre como el viento, ocupando el presente y descubriendo otros rasgos del misterio desconocido. Otras están preocupadas por la civilización que avanza, la ciencia y la autonomía de las leyes civiles con respecto a los espacios celestiales de los dioses.

 

¿Por qué las religiones tienen todavía miedo? ¿Miedo a qué? Eso ya pasó en otras épocas, cuando por miedo se enfrentaron entre ellas para estar a salvo… ¿Por qué las religiones están todavía preocupadas de sus poderes, igual que los viejos partidos de las oligarquías dictatoriales aunque desde tiempo democráticas? ¿Por qué quieren todavía seguridad, mientras la humanidad camina en un terreno resbaloso, en lo cual apoyar un pie no significa adquirir certezas, sino precariedad e indecisión?

 

 

Nomadismo, entonces, no sólo fenómeno social, sino también religioso, místico-político, nueva misionareidad de las religiones, nuevo universalismo religioso…: vendrán y dirán: salgan al cerro del Señor…… (Cf. Is 2,2-3).

 

En este nomadismo las religiones podrían liberarse de sus propios miedos, y también de sus propios poderes. Si reconocieran eso, la fe ya no sería un poder, o un depósito o un tesoro en pocas manos, sino un don reconocido, que ellas mismas entregarían al mundo y a su irresistible sed de sobrevivencia. La fe jugaría con la sabiduría de hombres y mujeres que se mueven con creatividad, restituyendo oxígeno a las religiones.

 

Me vuelven a la mente algunos versículos de dos Salmos Sufíes: Mi Señor me transformó en un vagabundo, ah sí, así me has tratado. Me echó de mi país, separándome de mis seres queridos. Sí, para deambular sin reposo me ha condenado. Y eso porque Él se muestre… (Al-Nuri)…Señor, un día visito la iglesia, otro la mesquita; sin embargo desde un templo a otro, sólo a Ti busco. Para tus discípulos no existe herejía, ni ortodoxia; todos pueden ver Tu verdad sin velos……(Abu al-Fadl).

 

Nostalgia y resistencia, fidelidad y resistencia, vida, mucha sed de vida, desnudez de la fe que resplandece en el nomadismo de los cuerpos de mujeres y hombres que no pretenden otro que la vida, el agua viva, según las palabras del evangelio de Juan. Entonces es la sed la que desplaza el poder seguro de las religiones: Créame mujer, para ustedes ya llegó la horade adorar al Padre. Pero no será sobre este cerro, ni en Jerusalén…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad… (Cf. Jn 4,21.23).

 

No en este cerro o en otro..., sino... Entonces: también las religiones emigran, también las religiones se van cuando la fe acompaña la vida secreta de los pueblos, los nuevos y verdaderos adoradores…en espíritu y verdad. También las religiones emigran con los que, como la samaritana, retoman la palabra… vuelven a recuperar su profética voz, superan los confines de los pozos religiosos y de las ánforas que contienen la doctrina.

 

A las religiones, entonces, pedimos que hagan una nueva opción; a las religiones pedimos que vuelvan a escoger una vez más por dónde caminar y buscar los rasgos del Dios, que tanto anhelan y dicen amar. A las religiones pedimos reconocer quienes son los verdaderos protagonistas que las mantienen todavía vivas, porque el problema de las migraciones no es simplemente tema jurídico del derecho internacional, sino problemática antropológica y teológica, visión del otro, de la otro, cuestionamiento alrededor de la proximidad, pero también pregunta alrededor de  Dios.

 

A las religiones, entonces, nos gustaría dedicar una de las imágenes descripta en el libro del Apocalipsis: Vi un gentío inmenso imposible de contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua que estaba de pié delante del Cordero… (Ap 7,9). Puede ser que este es el regreso a casa, para quedarnos de pié, gesto de la dignidad de una historia liberada…

 

Sin embargo este texto bíblico me recuerda otro eco que acompaña las inquietas peregrinaciones de la humanidad: Volveremos y seremos millones....esta afirmación engendra un eco.... casi perdimos el comienzo, su génesis, quién dijo eso. Como toda intuición verdadera se tornó propiedad de muchos, muchas...de Espartaco cuando los Romanos lo rodearon, de Tupa Katari frente los conquistadores...de Bartolina Sisa frente a los españoles...y de millones y millones de personas en diferentes continentes. Es un sueño...físico y metafísico, humano divino...de un divino que a veces está estrecho en la tríada “Trinitaria”, y que busca todavía historia, emigrando de aquí por allá con los seres humano que a pesar de todo siguen buscando...

 

 

 

 



(1) Doctora en Teología Moral. Italiana da 14 años vive en Bolivia. Docente del Universidad Católica Boliviana. Escritora. Comprometida por las autodeterminación de los pueblos, de las mujeres y por la paz

[*] del griego Póiesis, producción. A veces se traduce también por creación o por poesía, de la misma manera que (poietés) se traduce por creador o por poeta. De hecho el término poesía deriva de póiesis, ya que el poeta es un productor o creador. (Cf. Diccionario de Filosofía Herder)